Fin de temporada 2017-18 en un año histórico, y partido con 35 minutos de fútbol de Segunda A donde los menos habituales jugaron incluso mejor que los titulares. Alucinante ver a Escobar sobreponerse al miedo escénico, coger el balón, disparar de lejos, robar esféricos, marcar a un “primera” como Salva Sevilla, ofrecerse sin esconderse hasta una extenuación que terminó por romperle. Este chico es otro que dará sus “Frutos” en el campo profesional porque en esa primera media hora de partido fue el mejor con tan solo 20 años y un debut en liga estando de inicio. No fue el único: Jairo estuvo inmenso, peleando todos los balones aéreos con esos dos portentosos centrales mallorquines, corriendo como una gacela a pesar de su altura… Sobresaliente. Partidazo también de Oliva, que se dejó los pulmones y salió ovacionado en un partidazo que sonó a homenaje. Y Salcedo con su parada antológica. Al igual que “Chiki”, que le perdió la cara al encuentro y Alvaro, que lo intentó una y otra vez a pesar de la evidente falta de rodaje competitivo y de la grave lesión de la que por fortuna ha salido. Parecía aquel Real Madrid Segunda Versión de Morata, Asensio, Nacho, Mariano y compañía que superaba a veces en juego y resultados a la primera. Los demás rayistas más habituales también brillaron a su altura, tanto como el banquillo: gracias Iriondo, caballero dentro y fuera del campo, que ha sabido sortear todo tipo de inconveniencias y alzarse como lo que es: un entrenador que ha hecho historia.