Este tipo tiene un trabajo muy peligroso. Es fotógrafo de hockey. Y su cámara asoma por una escotilla que debe cerrarse justo en el momento exacto. Basta con ver un par de choques contra el metacrilato para entender por qué eso es tan importante. Porque si se despista un solo segundo… podría acabar pagándolo caro. TT luissantanaphoto