Pude haber demandado a CONCACAF, pero tras agredirme la seguridad del Cotton Bowl durante la Copa Oro 1993, me ofrecieron llevarme al estadio Azteca de la Ciudad de México y dejarme narrar la final entre México y Estados Unidos, donde ganó México 4-0 con golazos de Nacho Ambriz, Zague y la figura de Jorge Campos en el arco. Fue un sueño hecho realidad que me llego de manera fortuita. (Jesus Padilla)