🔵 Estás escuchando #JuegaVélez, la transmisión oficial del Club Atlético Vélez Sarsfield. Una noche histórica, soñada, de película. Una de esas historias para contar una y mil veces. Así, con euforia y orgullo, con pasión y desahogo, con una entrega inolvidable… Así se vivió. Vélez venció con autoridad a la Universidad Católica de Chile en el Estadio San Carlos de Apoquindo, marcando la cantidad de goles necesarias para dar vuelta la serie y meterse tras nueve años entre los cuatro mejores equipos de una competencia continental. El 1-2 de la ida, dejó preocupación, pero también la conciencia de saber que sí hacía bien las cosas, la clasificación era posible. Mire si fue posible. Mauricio Pellegrino dispuso de un once inicial con lo mejor que tenía, sin Thiago Almada ni Alexander Domínguez con molestias. Un elenco inicial y un banco de suplentes que, además, conformaron una delegación de 28 jugadores unidos por un sentimiento. En la decisión de hacer viajar a todos, ahí empezó a ganar la serie el Fortín. Un partido de vuelta que en la primera jugada dejó dudas. La Católica a menos de un minuto llevó peligro al arco de Hoyos, pero sin una situación clara, pero con una señal de alarma fuerte. Sin embargo, fue rápida la respuesta del equipo argentino. Fue a espaldas de Parot, donde estaba el negocio con triangulaciones con Bouzat, Centurión y Guidara, con un Janson picante y un Tarragona que peleaba todas. En el medio firme y tras mucho más. De a poco, Vélez lo fue llevando al rival a su propio campo y desde allí comenzó a ahogarlo con un pressing absoluto, forzando errores en un fondo cruzado muy dubitativo. A los 16 y a instancia del VAR (mano de Fuentes que desvía la trayectoria) el colegiado de Uruguay señaló el punto del penal. A falta del Guayo, Tarragona mostró la misma valentía de cada jugada y tomó la pelota para hacerse cargo de una bola de fuego. Remate a pie abierto y apertura de la ilusión en el San Carlos de Apoquindo. De todas formas, ese 2 a 2 en el global clasificaba a los locales. Se necesitaba un gol más. Más porque Vélez era dueño de la posesión y la presión ante un equipo de Holan errático y desaparecido durante el primer tiempo. Increíblemente el Fortín no terminó goleando al cabo de la primera parte. Pancho Ortega tuvo dos en una misma jugada, que el palo y luego Dituro, le negaron el grito. Lucas Janson, a nada del final, metió un cabezazo en el segundo palo que encontró al arquero argentino. Así una y otra vez, el equipo de Pellegrino fue en busca de la clasificación que se volvía esquiva. En el complemento, la Católica salió y trató de reaccionar. Tras unos primeros minutos de asedio, el juez Leodán González señaló una mano de Tarragona en el área como penal. Los de Chile tenían la oportunidad de sentenciar la serie desde los doce pasos. Fue Aued el que cambió por gol el remate y metía a su equipo momentáneamente en semis. Les duró poco la alegría, ya que con Luca Orellano en cancha (ingresó por Bouzat); más Lucero y De La Fuente (vieron cancha por Centurión y Guidara respectivamente), Vélez fue a confirmar lo que mostraba en el primer tiempo: era más equipo. El pibe Orellano escaló por derecha, se acomodó para su zurda y desde el borde de área mandó un zapatazo al palo más lejano de Dituro que sólo tuvo que ver como la pelota besaba la red con el “chasssss” de una noche digna de la NBA Accion. Tremendo gol del juvenil de la cantera que a esa altura y con el global de 3 a 3 forzaba la tanda desde los doce pasos para definir pasaje. Pero nada estaba definido, aún con el arquero de la Católica tapando de manera tremenda dos o tres goles cantados para el Fortín. Un remate de Janson con los pies, otra volada, y hasta el palo le dio una mano para salvar su valla. Pero fue tan fuerte el deseo del equipo que la cosa no se quedaba ahí. Ricky Álvarez (entró por Mancuello) acarició un tiro libre en el último minuto de los cuatro que agregó González, con destino al área. El Gato Lucero le metió la cabeza y en combo con una pobre respuesta del arquero, el estallido sonó fuerte en la noche de copa. El sueño estaba más fuerte que nunca. Era una injusticia que con todo lo que había hecho el equipo para ganar y pasar de fase, se defina todo en la suerte de los penales. No lo merecía un Vélez que mostró una autoridad enorme para pasar por encima a domicilio a un rival que se llevaba demasiado premio. Abrazos y delirio. En la medida justa y desbordada. Ya habrá tiempo de cordura. Es tiempo de celebrar. Vélez es semifinalista de la CONMEBOL Sudamericana.