Una nueva visita al Fernando Torres que, como las dos últimas, se salda con un empate sufrido. Hay campos malditos en los que el Almería nunca va a conseguir ganar, y este es uno de ellos. Nos podemos dar con un canto en los dientes por ese gol de Juan Villar, prácticamente. Quería mencionar especialmente al frío del demonio que padecimos en ese andamio de obra los no sé cuántos fieles desplazados. Y cómo olvidarme del tan mencionado Iban Salvador, que se salió de rositas en otra actuación bochornosa y antideportiva. En fin, partido duro, trabado y molesto de ver. Pero la bancada almeriensista no paró de animar, a diferencia de los locales, que solo se dejaron escuchar con el gol de su equipo. La Rubineta sigue. Twitter: https://twitter.com/MarkUDA13