Será una de las imágenes de los Juegos, escenario de victorias pero también de escenas desgarradoras, en las que el deportista sufre y el público trata de acompañarlo. Carolina Marín, esplendorosa en la pista del pabellón de La Chapelle, había cerrado el primer set con un dominio que olía a victoria (21-14). Incluso encarriló el segundo en modo loba, como a ella le gusta definirse (“Estoy muy orgullosa de Carolina Marín, he sido la loba que quiero ser, y cuando Carolina Marín es esa loba que muerde y no suelta a su presa hasta el final todo funciona”, decía al acabar los cuartos de final, sintiéndose favorita), y olía la final con el marcador reflejando un 10-6 prometedor. Llegó entonces el drama. Suscríbete a nuestro canal: http://bit.ly/suscribeteLV Lee esta y más historias en https://www.lavanguardia.com/ Síguenos en: Instagram: https://www.instagram.com/lavanguardia/ Twitter: https://twitter.com/LaVanguardia Facebook: https://es-la.facebook.com/LaVanguardia