En 1987, Miho Shinoda sufrió una dura caída al pisar mal la tabla de salto. Ella no se lesionó, pero otras atletas no tuvieron la misma suerte. Ese accidente impulsó la incorporación de una colchoneta de seguridad junto a la tabla. Hoy, como vimos en Tokio con Rebeca Andrade, esa protección es obligatoria. Y sigue salvando vidas.