Este astuto hombre soviético le quitó tres millones y medio de dólares a la compañía Nike. Serguéi Bubka, legendario saltador con pértiga ucraniano, era tan bueno que simplemente nadie podía competir con él. En cierto momento, los patrocinadores eliminaron de su contrato los bonos por victorias en competencias, ya que estaba claro de antemano que él ganaría. Pero a una empresa se le ocurrió una gran idea: Nike le propuso a Serguéi competir contra sí mismo y recibir cien mil dólares cada vez que estableciera un nuevo récord mundial. Sin embargo, hubo algo que no previeron. Pensaron que Bubka establecería un máximo de dos o tres récords en su carrera, y esa fue su error fatal. En las competencias, en lugar de alcanzar de inmediato su altura máxima, Bubka elevaba la barra en el menor incremento posible. Gracias a esto, Serguéi volvió a batir su propio récord mundial treinta y cinco veces, ganando así tres millones y medio de dólares.