#LaLiga #AtletiCádiz El Atlético de Madrid, en plena evolución de su juego hacia un estilo más ofensivo liderado por el portugués Joao Félix y modificado por el uruguayo Luis Suárez, se pone en alerta amarilla ante el mejor visitante de LaLiga, el Cádiz, que lleva cuatro victorias en sus cuatro desplazamientos. El conjunto rojiblanco, el único invicto del torneo, acumula 13 goles a favor en seis encuentros, más de dos goles por partido, una marca que solo mejora la Real Sociedad (18 tantos, pero con dos partidos más) e iguala el Real Madrid (13, con un encuentro más). Números muy marcados por el 6-1 al Granada del primer duelo, pero que se refrendan en su fútbol, más ofensivo y protagonista. Un cambio motivado por la llegada del uruguayo Luis Suárez, cuyo perfil más asociativo obliga al Atlético a "abastecerlo" de balones y compañeros con los que combinar. "Luis necesita tener gente más cerca de él, vivir donde sabe que va a hacer daño", explicó el entrenador argentino Diego Pablo Simeone el lunes antes del partido de Liga de Campeones ante el Lokomotiv de Moscú ruso. Sea una evolución o un cambio de estilo, se explica porque es "lo que el equipo pide", aseguró Simeone este viernes. Y jugadores como el portugués Joao Félix disfrutan de este nuevo traje atlético acumulando grandes actuaciones. De ellas surgieron cuatro goles en dos partidos ante el Salzburgo austríaco y Osasuna, aunque su gran segunda parte de Moscú no sirvió para romper el 1-1. La falta de contundencia ofensiva que llevó a ese traspié europeo no parece afectar al Atlético en Liga, ya que salvo en Huesca y ante el Villarreal, ha ganado con holgura a Celta (0-2), Betis (2-0) y Osasuna (1-3), amén del ya reseñado 6-1 al Granada. Ahora bien, el Cádiz de Álvaro Cervera es otra cuestión. El conjunto gaditano, la gran sorpresa de este inicio de competición, ha ganado siempre que ha salido del Ramón de Carranza, y no lo ha hecho en plazas cualquiera, sino ante el vigente campeón, el Real Madrid (0-1), en escenarios como San Mamés (0-1), además de ante rivales directos como Huesca (0-2) y Eibar (0-2). Un equipo ante el que Simeone nunca se ha enfrentado como técnico en partido oficial, pero del que dejó clara su admiración -"me gusta su forma y su trabajo colectivo", dijo el viernes- y ante el que empleará a todos sus imprescindibles, teniendo en cuenta que tiene cuatro bajas seguras -Diego Costa, Víctor Machín 'Vitolo', el belga Yannick Carrasco y el croata Sime Vrsaljko-, y una quinta probable, la del francés Thomas Lemar, que no se entrenó este viernes. De esta manera, Simeone solo hará cambios respecto al duelo europeo del martes en el lateral izquierdo, donde Mario Hermoso entrará por el brasileño Renan Lodi, probablemente para dar más firmeza en una línea que completarán el inglés Kieran Trippier, el montenegrino Stefan Savic y el uruguayo José María Giménez. El capitán Jorge Resurrección 'Koke' volverá a ser titular junto al mexicano Héctor Herrera en el eje del centro del campo, con Saúl Ñíguez por la izquierda y el argentino Ángel Correa en la derecha, por lo que el flamante nuevo seleccionado con España Marcos Llorente esperará en el banquillo. Y en la delantera, Luis Suárez y Joao Félix tratarán de apuntalar la evolución rojiblanca con goles. El Cádiz visitará Madrid con la ilusión de asaltar el Wanda Metropolitano y sumar una nueva victoria de peso, sabedor de que es el mejor equipo a domicilio del torneo y que ha superado su propio récord de encuentros ganados a domicilio de manera consecutiva en la máxima categoría, una marca de tres victorias que databa de 1987. Ante el Atlético, los gaditanos pierden a una pieza básica en el medio campo, José María Martín-Bejarano 'José Mari' , que se retiró el miércoles del entrenamiento con molestias y será baja varias semanas por un esguince de grado 2 en el ligamento lateral interno de una rodilla y distensión en el ligamento cruzado anterior. Podría suplir su ausencia el argentino Augusto Fernández, que se enfrentaría a uno de sus anteriores equipos en España, aunque el técnico Álvaro Cervera anticipó en rueda de prensa que el francés Yann Bodiger es otra de las opciones, además de colocar junto a Jonsson a Álex Fernández, que dejaría su plaza de interior a otro compañero. Otra posibilidad sería darle la titularidad al vasco Jon Ander Garrido, uno de los pocos futbolistas que permanece en la plantilla del Cádiz que hace cinco años jugaba en Segunda B. El defensa argentino Marcos Mauro vuelve a la convocatoria después de dos jornadas lesionado, mientras que causan baja para este partido los lesionados Isaac Carcelén, Nano Mesa y Luis Miguel Quezada, además del mencionado José Mari. Alineaciones probables: Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Savic, Giménez, Hermoso; Correa, Herrera, Koke, Saúl; Joao Félix y Luis Suárez. Cádiz: Ledesma; Akapo, Cala, Fali, Espino; Jonsson, Augusto o Bodiger, Álex Fernández, Salvi; Lozano y Negredo. Árbitro: Estadio: Wanda Metropolitano.
Tomás Roncero analizó la derrota del Real Madrid. Cabreado y decepcionado se deshizo en halagos hacia el Cádiz y mandó varios mensajes a los blancos. No olvides suscribirte a nuestro canal: https://www.youtube.com/user/DIARIOAScom Y síguenos en nuestras redes sociales: Facebook: https://www.facebook.com/as Twitter: https://twitter.com/diarioas Instagram: https://www.instagram.com/diarioas/
DIRECTO https://bit.ly/3iLuL8p Desde que Roland Garros atravesó las dificultades de un año de pandemia para fijar sus fechas en el otoño parisiense, con el consiguiente abanico de novedades, el mundo sabía que una cosa era inmutable: la final entre el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal era el duelo más esperado. Los dos mejores tenistas del momento cruzarán sus raquetas este domingo en un nuevo episodio del desafío más repetido de la historia, deseoso uno de hacer valer su jerarquía de líder del ránking y el otro de conservar su hegemonía sobre la tierra batida. Un Djokovic-Nadal, el número 56, el octavo en Roland Garros, el noveno en una final de un grande, el 24 sobre arcilla, nada mejor puede proponer el tenis actual que, si acaso, aprovechando los resquicios de la COVID-19, le ha añadido al duelo algunos alicientes para que sea más incierto su resultado. Porque este nuevo Djokovic-Nadal no tiene el aire de "déjà vu" que se podía suponer, tendrá lugar en un contexto totalmente diferente a todos los anteriores, sin parangón con ningún otro que se haya disputado en el pasado. Si en circunstancias normales el favoritismo del español, que busca su decimotercer título en Roland Garros y que solo ha perdido dos partidos en ese escenario, sería casi incuestionable, las condiciones meteorológicas de octubre equilibran la contienda. Picante para el español, que busca su triunfo 100 en la tierra batida parisiense y el vigésimo Grand Slam de su palmarés, que le iguale con el suizo Roger Federer. SUPERAR RETOS Nadal tiene ante sí un nuevo reto, uno más en la carrera de un tenista que ha ido superando a base de tesón todos los obstáculos que se le atribuían y que él ha ido convirtiendo en metas para seguir progresando. Se le suponía un jugador solo de tierra y ganó todos los Grand Slam y ahora tendrá que hacerlo en condiciones adversas, con temperaturas bajas, elevada humedad en el ambiente y una bola que rebota menos, lo que atenúa la agresividad de los efectos de los trallazos que salen de su brazo izquierdo. En definitiva, Nadal tiene que volver a ganar con las alas cortadas, como si el destino hubiera querido poner un lastre al español para atenuar su superioridad en Roland Garros. Pero esa es, justo, su concepción del tenis, aprender, mejorar adaptarse al medio. A falta de poder dominar los elementos, Nadal se ha convertido en el mejor especialista del mundo en navegar por sus recovecos y utilizarlos, siempre que sea posible, a su favor. Con esa receta, que no ha parado de repetir desde que aterrizó en la otoñal capital francesa, el número 2 del mundo que, venía solo con tres partidos en sus alforjas tras seis meses de parón por el confinamiento, se ha plantado en la final sin perder un set, cada partido un poco mejor que el anterior, tal y como figuraba en su hoja de ruta inicial. Y ahora, en ese escalón en el que nunca ha perdido antes un partido, tiene de nuevo que domesticar el entorno contra un rival encantado de que el clima le conceda ventaja, que la bola se eleve menos para que su brazo derecho pueda atajarla antes y convertirla en misiles contra la línea de flotación enemiga. OTOÑO Ahí reside la esperanza del serbio, que llegó a París con la cicatriz todavía abierta de su descalificación en el Abierto de Estados Unidos, donde le esperaba su 18 Grand Slam que quedó aplazado por un pelotazo extemporáneo a una juez delínea, la única derrota que figura en su casillero en sus 38 duelos de 2020. Djokovic, asentado en el trono del tenis, seguro de salir número 1 pase lo que pase mañana en la Philippe Chatrier, pelea contra el pasado, contra un rival que le ha ganado 17 de los 24 duelos en tierra batida, 5 de las 8 finales de Grand Slam, seis de los 7 duelos en Roland Garros. Eso no valdrá nada cuando salte para disputar su quinta final en París, la tercera contra su "mejor enemigo", en busca de levantar una segunda Copa de Mosqueteros, un aliciente suplementario para su ambición, porque en el banco de Roland Garros es donde menos crédito tiene su juego. El serbio no conoce fronteras, gana en todas las superficies y antes de Roland Garros se hizo en la tierra batida de Roma con su Masters 1.000 número 36 para superar en uno a Nadal. Su camino a la final ha sido más tortuoso, con un set cedido en cuartos contra el español Pablo Carreño y dos más en semifinales frente al griego Stefanos Tsitsipas, que amagó con la remontada pero no la culminó. Pero hasta entonces su trayecto había sido tan plácido que pese a esos dos contratiempos solo llega con 45 minutos más de tenis que su oponente. Djokovic cuenta con que el clima le otorgue una oportunidad y poder la gesta de aquel 3 de junio de 2015, cuando aguó el cumpleaños de Nadal propinándole su segunda derrota en el torneo. Antes lo había logrado el sueco Robin Soderling en 2009. Después, nadie más lo ha conseguido
El Atlético de Madrid, que sembró dudas en Huesca (0-0) tras su gran arranque ante el Granada (6-1), vuelve a su refugio del Wanda Metropolitano, donde acumula 14 partidos sin perder en diez meses, ante la amenaza del Villarreal de Unai Emery, que llega con la espina de nunca haber ganado al entrenador argentino Diego Pablo Simeone. En su casa, el Atlético vive mejor. No solo es que lleve más de 300 días sin ser derrotado en su coliseo -desde el 1 de diciembre de 2019, cuando le ganó el Barcelona con gol del argentino Lionel Messi-, es que sus prestaciones son diferentes (14 victorias y solo dos empates) su confianza es otra y también su contundencia, la virtud que busca siempre Simeone y que le es esquiva a domicilio. Esa pólvora que se vio ante un equipo en racha como el Granada como local (6-1) y se diluyó como visitante en El Alcoraz de Huesca (0-0) es la que buscará el Atlético este sábado (16.00 horas, 14.00 GMT), con la principal incógnita de si será el uruguayo Luis Suárez o el hispanobrasileño Diego Costa su principal referencia ofensiva. ¿Suárez o Costa? El charrúa impresionó en su puesta de largo ante el Granada con dos goles y una asistencia en 20 minutos, pero el rival estaba ya entregado. Ante el Huesca solo tuvo una opción, un mano a mano con Andrés Fernández que le ganó la partida. Costa abrió el marcador de cabeza en la primera jornada, cuando fue titular, y apenas pudo aportar en sus 20 minutos ante los oscenses. Sea quien sea, estará acompañado por el portugués Joao Félix, cuyo arranque en su segunda temporada está siendo prometedor, convirtiéndose en el gran generador de peligro del conjunto rojiblanco, con un gol, asistencia y penalti provocado ante el Granada y varios intentos ante el Huesca, uno magistralmente repelido por Andrés Fernández. Jugó un partido completo por primera vez desde el 26 de enero. Solo le falta ser determinante. Salvando esa incógnita, parece claro que otros jugadores retomarán su puesto tras las rotaciones ante el conjunto oscense, como el capitán Koke Resurrección, en el centro o en una de las bandas, y el central montenegrino Stefan Savic por Mario Hermoso. El argentino Ángel Correa y el extremo belga Yannick Carrasco podrían regresar, uno o ambos, en función de donde se ubique Koke. Son fijos el guardameta esloveno Jan Oblak; el inglés Kieran Trippier y los brasileños Felipe Monteiro y Renan Lodi en defensa; Saúl Ñíguez en el medio y Joao Félix en el ataque. Con Koke en el medio, Correa, Carrasco y Llorente se jugarían las dos bandas; si el vallecano va a una banda, Thomas sería el segundo pivote. El Wanda Metropolitano es la fortaleza de los rojiblancos, pero están sobre aviso del historial del Villarreal, un conjunto tradicionalmente incómodo para Simeone, que en las últimas seis visitas ha conseguido dos victorias (2014 y 2017, ambas en el extinto Vicente Calderón), dos empates y las ultimas dos derrotas. El conjunto de Unai Emery, que afronta la temporada con grandes expectativas, debe probarlas en partidos de este nivel y entidad, ya que sus siete puntos proceden de dos victorias y un empate en casa frente a equipos de la zona media baja, pero fue goleado por el Barcelona (4-0) en su única salida fuera de casa. Además, Emery tiene una espina contra Simeone, al que nunca ha ganado como técnico. Ni con el Valencia ni con el Sevilla ha conseguido el entrenador vasco batir al argentino, que le ha ganado siete veces en doce duelos entre Liga y Copa, con cinco igualadas. Para este encuentro, el de Hondarribia mantiene las bajas de los lesionados Alberto Moreno, Francis Coquelin, Alfonso Pedraza o Rubén Peña y hasta última hora mantendrá la duda del lateral Pervis Estupiñán, quien a pesar del esguince de tobillo del miércoles ante el Alavés, cuenta con opciones de jugar. Respecto al posible once, la duda que puede tener Unai Emery es la de dar entrada a un jugador rápido o desequilibrante como Chukwueze o Take Kubo, o mantener el equipo que ganó en casa frente al Alavés, con Iborra, Trigueros y Parejo en la medular, lo que parece más probable. Con ello, el once sería el formado por Sergio Asenjo en la portería, con una defensa con Mario Gaspar, Raúl Albiol, Pau Torres y Estupiñán o Jaume Costa. En el centro del campo estarán Vicente Iborra, Manu Trigueros y Dani Parejo, para jugar con Moi Gómez y Gerard Moreno en las bandas y dejar solo arriba a Paco Alcácer. - Alineaciones probables: Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Savic, Felipe, Lodi; Correa, Koke, Saúl, Carrasco; Joao Félix y Luis Suárez o Diego Costa. Villarreal: Asenjo; Mario Gaspar, Albiol, Pau Torres, Estupiñán o Costa; Iborra,
#UCL #ChampionsLeague #UCLfinal La máquina ofensiva del Bayern Múnich buscará su quinto título de la máxima competición de clubes europea ante un PSG que conduce el genio de Neymar y de Kylian Mbappé pero que ha mostrado que es mucho más que una acumulación de individualistas brillantes. "No sólo están hablando, están cumpliendo", aseguró estos días el técnico del PSG Thomas Tuchel, en clara referencia a sus máximas estrellas, Neymar y Mbappé, que durante toda la Fase Final disputada en Lisboa se han mostrado muy eficientes en ataque, junto con el veterano argentino Ángel Di María. El espíritu altamente ofensivo del Bayern, su defensa siempre adelantada y la vocación de ataque de sus laterales pueden ser un alto riesgo ante la velocidad de Neymar y Mpappé. Sin embargo, es poco probable que el entrenador Hansi Flick se decida a hacer cambios de fondo para la final. En lo táctico Flick ha apostado siempre por el mismo esquema. En lo personal podría recurrir a Benjamin Pavard, que volvió a la cancha en la semifinal contra el Olimpique Lyon en la segunda parte, lo que le permitirá desplazar a Joshua Kimmich al centro del campo para buscar más estabilidad en esa zona. El equipo ideal de Flick era con Pavard como lateral y con Kimmich en el centro del campo hasta que, antes del torneo de Lisboa, el francés sufrió una lesión de tobillo. No obstante, Pavard viene de una lesión y el equipo por el que viene apostando Flick ha resuelto con solvencia sus duelos en cuartos y en la semifinal. Aunque la victoria ante el Lyon (0-3) dejó preocupaciones en la parte defensiva Flick suele no cambiar un equipo ganador a no ser que se vea obligado a hacerlo por bajas. Cierta duda había en torno al central Jerome Boateng, que tuvo que ser sustituido en el descanso ante el Lyon por Niklas Süle debido a problemas musculares. En la delantera la única variante posible sería el ingreso de Kingsley Coman por Ivan Perisic, aunque el rendimiento del croata contra el Barcelona y el Lyon hace que eso no sea demasiado probable. Tras la épica victoria en el descuento frente al Atalanta, el PSG ha exhibido el espíritu de liderazgo del brasileño Neymar, basado en pases, regates y su hambre por brillar en el campo, a pesar de que aún no ha estrenado su cuenta goleadora en el torneo lisboeta. Sin Mbappé y Di María en el terreno de juego, Tuchel optó por el 4-3-1-2 y ya con las estrellas francesa y argentina en el once inicial el técnico galo regresó al 4-3-3, que presumiblemente repetirá este domingo para desbordar a la defensa bávara. Se han enfrentado ocho veces, todas en Liga de Campeones entre 1994 y 2017. En cinco ocasiones ganó el París Saint Germain y en las otras tres citas se impuso el Bayern. Se trata de la final más previsible y la más esperada, con el equipo más goleador de esta Champions frente a una escuadra del PSG que, pese a sus estrellas ofensivas, es el conjunto menos batido, ya que sólo ha encajado 5 goles en los 10 encuentros de esta Liga de Campeones. Otro de los focos será el zurdo Ángel Di María, que ya brilló en semifinales y fue el mejor del partido. Regresa a su casa, el Estadio Da Luz, al que llegó procedente de Rosario en 2007 y que le sirvió, bajo los colores del Benfica, para catapultarse hacia el Real Madrid. Regresó a Lisboa en 2014 para ganar "La Décima" con el Real Madrid. Mañana "el fideo" volverá a correr por su banda preferida, aunque sin público. Un partido que también observa la rivalidad de dos entrenadores alemanes. Tuchel contra Flick. Ambos disputarán su primera final de una competición europea, aunque Flick ya sabe lo que es perder una final de estas características. Como jugador del Bayern perdió la final de la Copa de Europa contra el Oporto en 1987. En el Bayern, con Manuel Neuer, Boateng, David Alaba y Thomas Müller, están en la posible formación titular cuatro titulares del equipo que ganó la Liga de Campeones en 2013. A esos nombres habría que agregar el de Javi Martínez que empezará el partido en el banquillo. Neuer ha sostenido que el equipo actual es mejor que el de 2013 debido ante todo a la amplitud de la plantilla que le permite a Flick muchas veces revertir situaciones con cambios acertados en los momentos precisos. Alineaciones probables: PSG : Rico; Kehrer, Thiago Silva, Kimpembe, Bernat; Verratti, Marquinhos, Herrera; Di María, Neymar, Mbappé. Bayern: Neuer; Kimmich, Boateng o Süle, Alaba, Davies; Goretzka, Thiago; Gnabry, Müller, Perisic; Lewandowski. Estadio: Da Luz de Lisboa. Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Hora: 21:00
#UCL #ChampionsLeague #BarçaBayern Horario y dónde ver El partido de cuartos de final entre el FC Barcelona y el Bayern de Múnich, disputado en el Estadio Da Luz de Lisboa a las 21:00h, será retransmitido en TV a través de Movistar Liga de Campeones. Carrusel Deportivo, con Dani Garrido, comenzará a las 20:00h. FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Busquets, De Jong, Rakitic, Vidal, Messi y Suárez. Bayern Múnich: Neuer; Kimmich, Boateng, Alaba, Davies; Thiago, Goretzka; Gnabry, Lewandowski y Müller. La previa El FC Barcelona buscará este viernes en el Estadio Da Luz de Lisboa (21.00 horas) el pase a las semifinales de la Liga de Campeones, un billete que se presenta caro para los de Quique Setién ya que se miden seguramente al señalado por todos como el gran favorito, el Bayern Múnich alemán. Los dos únicos campeones de Europa que han alcanzado esta 'Final a Ocho' se dan cita en el duelo más atractivo de esta antepenúltima ronda. Sólo uno quedará en liza en busca de su sexta Copa de Europa, un trofeo del que han estado ambos alejados en los últimos años, el campeón de la Bundesliga en buena parte por culpa de los equipos españoles, sus verdugos en cinco de las últimas seis ediciones desde que levantase por última vez la 'Orejona' en 2013. Menos tiempo hace que el conjunto catalán alza este trofeo, en 2015, precisamente una temporada en la que apeó al equipo bávaro en las semifinales, con aquel recordado regate de Leo Messi a Jerome Boateng en la ida del Camp Nou, saldada por 3-0. Sin embargo, desde aquella fecha, los blaugranas han estado 'malditos' en la competición, con 'noches negras' en Roma y Liverpool, esta última en la única ocasión desde la conquista en el Olympiastadion de Berlín que pudo alcanzar las semifinales. Además, al contrario que en años anteriores, el parón por el coronavirus ha provocado que el Barça llegue a Lisboa con muchas más presión de la que ya le parece generar la Champions. Tras un año sin títulos, en la capital portuguesa intentará no firmar un año en blanco que no pasa desde la campaña 2007-2008, aunque también tiene el plus de proclamarse por sexta vez campeón de Europa que haría olvidar todos los disgustos.