Julio Rodríguez ofreció todo un espectáculo durante la práctica de bateo la noche del lunes en el Daikin Park, al punto de que muchos de los presentes cerca del terreno no pudieron evitar notarlo. Y resulta que había una intención muy clara detrás de todas esas pelotas destrozadas. Además, el impacto se trasladó inmediatamente al juego unas horas después, cuando el toletero dominicano conectó un jonrón en solitario de 414 pies en el tercer inning ante Peter Lambert, de Houston. Ese batazo estuvo cerca de alcanzar las vías del tren más allá del jardín izquierdo y ayudó a Seattle a imponerse 3-1, para sumar su octava victoria consecutiva ante sus rivales divisionales, la racha más larga del club desde que los Astros se unieron a la División Oeste de la Liga Americana en el 2013. Y todo ese enorme jonrón tuvo su origen en una conversación antes del juego con un fanático de los Astros, quien desafió a la estrella de los Marineros a conectar un jonrón durante la práctica de bateo hacia un punto específico por encima de la sección de gradas conocida como Crawford Boxes de Houston. Esa estructura cuenta con 13 anuncios tipo cartelera que se extienden desde territorio de foul hasta más allá del jardín central. Básicamente, era una especie de competencia de precisión. No está claro cuál anuncio eligieron finalmente para el reto, pero como los letreros son enormes estructuras metálicas, producen un estruendo retumbante cada vez que una pelota los golpea. Y eso hizo que la práctica de bateo del lunes fuera mucho más ruidosa. Al final del intercambio previo al juego, J-Rod aparentemente salió victorioso, porque rápidamente salió de la caja de bateo, caminó hacia el dugout de la primera base, encima del cual estaba el fanático, y le señaló que le entregara sus zapatos. “¡Oye, soy un hombre de palabra!”, se escuchó decir al fanático mientras lanzaba su calzado hacia el terreno. ¿Y qué tipo de zapatos eran? Una vez que los Marineros terminaron la práctica de bateo, Rodríguez le devolvió las sandalias al fanático y se tomó una foto con él antes del primer lanzamiento. “Lo hice subir y bajar las escaleras, pero después se las devolví”, dijo Rodríguez. “No iba a dejar que se fuera caminando así hasta su casa”. El jonrón que sí contó fue el séptimo de la temporada para Rodríguez, quedando a uno de Luke Raley, quien lidera al equipo con ocho. Pero también estuvo cerca de conectar otro bambinazo en solitario más temprano en el juego, cuando jaló un batazo en línea de 365 pies que apenas cayó del lado de foul de los Crawford Boxes. Estuvo tan cerca que el manager de los Marineros, Dan Wilson, casi pidió revisión, aunque finalmente decidió no hacerlo, y luego Rodríguez elevó al jardín derecho.
Julio Rodríguez ofreció todo un espectáculo durante la práctica de bateo la noche del lunes en el Daikin Park, al punto de que muchos de los presentes cerca del terreno no pudieron evitar notarlo. Y resulta que había una intención muy clara detrás de todas esas pelotas destrozadas. Además, el impacto se trasladó inmediatamente al juego unas horas después, cuando el toletero dominicano conectó un jonrón en solitario de 414 pies en el tercer inning ante Peter Lambert, de Houston. Ese batazo estuvo cerca de alcanzar las vías del tren más allá del jardín izquierdo y ayudó a Seattle a imponerse 3-1, para sumar su octava victoria consecutiva ante sus rivales divisionales, la racha más larga del club desde que los Astros se unieron a la División Oeste de la Liga Americana en el 2013. Y todo ese enorme jonrón tuvo su origen en una conversación antes del juego con un fanático de los Astros, quien desafió a la estrella de los Marineros a conectar un jonrón durante la práctica de bateo hacia un punto específico por encima de la sección de gradas conocida como Crawford Boxes de Houston. Esa estructura cuenta con 13 anuncios tipo cartelera que se extienden desde territorio de foul hasta más allá del jardín central. Básicamente, era una especie de competencia de precisión. No está claro cuál anuncio eligieron finalmente para el reto, pero como los letreros son enormes estructuras metálicas, producen un estruendo retumbante cada vez que una pelota los golpea. Y eso hizo que la práctica de bateo del lunes fuera mucho más ruidosa. Al final del intercambio previo al juego, J-Rod aparentemente salió victorioso, porque rápidamente salió de la caja de bateo, caminó hacia el dugout de la primera base, encima del cual estaba el fanático, y le señaló que le entregara sus zapatos. “¡Oye, soy un hombre de palabra!”, se escuchó decir al fanático mientras lanzaba su calzado hacia el terreno. ¿Y qué tipo de zapatos eran? Una vez que los Marineros terminaron la práctica de bateo, Rodríguez le devolvió las sandalias al fanático y se tomó una foto con él antes del primer lanzamiento. “Lo hice subir y bajar las escaleras, pero después se las devolví”, dijo Rodríguez. “No iba a dejar que se fuera caminando así hasta su casa”. El jonrón que sí contó fue el séptimo de la temporada para Rodríguez, quedando a uno de Luke Raley, quien lidera al equipo con ocho. Pero también estuvo cerca de conectar otro bambinazo en solitario más temprano en el juego, cuando jaló un batazo en línea de 365 pies que apenas cayó del lado de foul de los Crawford Boxes. Estuvo tan cerca que el manager de los Marineros, Dan Wilson, casi pidió revisión, aunque finalmente decidió no hacerlo, y luego Rodríguez elevó al jardín derecho.
Los Diamondbacks no tardaron en anotar el lunes por la noche. Dobles consecutivos con un out de Corbin Carroll y Geraldo Perdomo en la parte alta de la primera entrada le dieron a Arizona una ventaja de 1-0. Esa sería la única carrera del partido para ambos equipos, ya que los Diamondbacks vencieron a los Rangers 1-0 en el primero de una serie de tres juegos en el Globe Life Park. El abridor programado de Texas, Nathan Eovaldi, fue descartado antes del partido debido a molestias en el costado izquierdo, por lo que los Rangers optaron por un juego de relevistas liderado por Jakob Junis, quien permitió los dobles consecutivos. Los Diamondbacks contaron con otra gran actuación de Michael Soroka, quien permitió solo tres hits en 6 1/3 entradas de la blanqueada combinada. La rotación de Arizona se ha recuperado de una mala racha y ahora acumula siete aperturas consecutivas de seis o más entradas, la racha más larga en las Grandes Ligas y la más larga del equipo desde el 9 al 16 de septiembre de 2017.
Los Diamondbacks no tardaron en anotar el lunes por la noche. Dobles consecutivos con un out de Corbin Carroll y Geraldo Perdomo en la parte alta de la primera entrada le dieron a Arizona una ventaja de 1-0. Esa sería la única carrera del partido para ambos equipos, ya que los Diamondbacks vencieron a los Rangers 1-0 en el primero de una serie de tres juegos en el Globe Life Park. El abridor programado de Texas, Nathan Eovaldi, fue descartado antes del partido debido a molestias en el costado izquierdo, por lo que los Rangers optaron por un juego de relevistas liderado por Jakob Junis, quien permitió los dobles consecutivos. Los Diamondbacks contaron con otra gran actuación de Michael Soroka, quien permitió solo tres hits en 6 1/3 entradas de la blanqueada combinada. La rotación de Arizona se ha recuperado de una mala racha y ahora acumula siete aperturas consecutivas de seis o más entradas, la racha más larga en las Grandes Ligas y la más larga del equipo desde el 9 al 16 de septiembre de 2017.
Coby Mayo no estaba supuesto a formar parte de la alineación titular de los Orioles el lunes. El joven de 24 años se convirtió en el bateador designado, ocupando el sexto puesto en el orden, después de que el dominicano Samuel Basallo fuera retirado por molestias en la rodilla izquierda. Al final, fue una noche inesperadamente agitada para Mayo. Luego de un susto por una lesión en las bases en el quinto inning, Mayo conectó un jonrón de tres carreras que puso a su equipo al frente en el séptimo para impulsar a los Orioles a una victoria de 3-2 sobre los Yankees en el inicio de la serie en Camden Yards. Fue el primer triunfo de Baltimore esta temporada ante su rival del Este de la Liga Americana, luego de que Nueva York barriera la serie de cuatro juegos en el Yankee Stadium del 1ro al 4 de mayo. permitió imparable hasta el sencillo de Adley Rutschman abriendo el séptimo capítulo. El serpentinero de 26 años salió luego de otorgar un boleto con un out a Tyler O’Neill, dejando corredores en primera y segunda. En ese momento, los Yankees pudieron traer a un relevista derecho, ya que los siguientes cinco bateadores de los Orioles eran todos derechos. En cambio, eligieron al zurdo Brent Headrick para enfrentar a Mayo, quien atravesaba una mala racha de 3 hits en 35 turnos desde el 25 de abril. (Dylan Beavers probablemente habría bateado como emergente si Nueva York hubiera traído a un derecho). Mayo hizo pagar a los Yankees por esa decisión, atacando un slider en cuenta de 1-1 de Headrick y enviándolo a una distancia proyectada por Statcast de 389 pies por encima de la pared del jardín izquierdo para darle a Baltimore ventaja de 3-2. Todo eso ocurrió después de que Mayo protagonizara una jugada preocupante en la segunda base en el quinto episodio, cuando logró escapar de un tira y tira, aunque no sin que el campocorto de los Yankees, Max Schuemann, cayera sobre él al recibir un tiro en la almohadilla. El spike izquierdo de Schuemann cayó sobre la parte posterior de la pierna derecha de Mayo, mientras que su cuerpo impactó la parte baja de la espalda del infielder de Baltimore. Mayo fue revisado por el asistente del cuerpo médico Pat Wesley antes de permanecer en el juego. Los Orioles ganaron un partido en el que su rival abrió con un lanzador zurdo por primera vez en la temporada. Antes tenían marca de 0-9.
Coby Mayo no estaba supuesto a formar parte de la alineación titular de los Orioles el lunes. El joven de 24 años se convirtió en el bateador designado, ocupando el sexto puesto en el orden, después de que el dominicano Samuel Basallo fuera retirado por molestias en la rodilla izquierda. Al final, fue una noche inesperadamente agitada para Mayo. Luego de un susto por una lesión en las bases en el quinto inning, Mayo conectó un jonrón de tres carreras que puso a su equipo al frente en el séptimo para impulsar a los Orioles a una victoria de 3-2 sobre los Yankees en el inicio de la serie en Camden Yards. Fue el primer triunfo de Baltimore esta temporada ante su rival del Este de la Liga Americana, luego de que Nueva York barriera la serie de cuatro juegos en el Yankee Stadium del 1ro al 4 de mayo. permitió imparable hasta el sencillo de Adley Rutschman abriendo el séptimo capítulo. El serpentinero de 26 años salió luego de otorgar un boleto con un out a Tyler O’Neill, dejando corredores en primera y segunda. En ese momento, los Yankees pudieron traer a un relevista derecho, ya que los siguientes cinco bateadores de los Orioles eran todos derechos. En cambio, eligieron al zurdo Brent Headrick para enfrentar a Mayo, quien atravesaba una mala racha de 3 hits en 35 turnos desde el 25 de abril. (Dylan Beavers probablemente habría bateado como emergente si Nueva York hubiera traído a un derecho). Mayo hizo pagar a los Yankees por esa decisión, atacando un slider en cuenta de 1-1 de Headrick y enviándolo a una distancia proyectada por Statcast de 389 pies por encima de la pared del jardín izquierdo para darle a Baltimore ventaja de 3-2. Todo eso ocurrió después de que Mayo protagonizara una jugada preocupante en la segunda base en el quinto episodio, cuando logró escapar de un tira y tira, aunque no sin que el campocorto de los Yankees, Max Schuemann, cayera sobre él al recibir un tiro en la almohadilla. El spike izquierdo de Schuemann cayó sobre la parte posterior de la pierna derecha de Mayo, mientras que su cuerpo impactó la parte baja de la espalda del infielder de Baltimore. Mayo fue revisado por el asistente del cuerpo médico Pat Wesley antes de permanecer en el juego. Los Orioles ganaron un partido en el que su rival abrió con un lanzador zurdo por primera vez en la temporada. Antes tenían marca de 0-9.
¡ELLY RESPONDE! 🤩💥 De La Cruz conectó un potente sencillo al jardín izquierdo para impulsar una carrera más de José Treviño. #FOXDeportes #MLBenFOX
Lo que comenzó como un posible revés para la rotación de los Dodgers se transformó en una jornada ofensiva dominante en el Daikin Park. Pese a perder a Tyler Glasnow por dolor en la parte baja de la espalda tras apenas una entrada, Los Ángeles se llevó una victoria por 12-2 sobre los Astros el miércoles, encabezada por una histórica jornada del cubano Andy Pagés, quien conectó tres jonrones por primera vez en su carrera. El triunfo concluyó la serie demostrando cómo la alineación de los campeones puede respaldar a un bullpen obligado a cubrir largos episodios de relevo de manera repentina. Mientras que el enfoque inicial estuvo en la partida de Glasnow, los últimos siete capítulos fueron definidos por un ataque de 14 hits que impidió que Houston capitalizara el cambio repentino de lanzador. La explosión del ataque comenzó en el tercer inning. Después de que Shohei Ohtani anotara en un lanzamiento descontrolado para darle a los Dodgers una ventaja por 3-1, Pagés conectó un cuadrangular de tres carreras por el jardín izquierdo ante el abridor de los Astros, Lance McCullers Jr. Dos entradas después, el guardabosque agregó un tablazo de dos carreras para extender la ventaja por 9-1. Coronó el primer partido de tres bambinazos de su carrera en el noveno capítulo con un cañonazo solitario por la pradera izquierda ante el mexicano César Salazar. La hazaña marcó la primera vez que un jugador de los Dodgers se vuela la barda tres veces en un compromiso desde que Max Muncy lo lograra el 10 de abril contra los Rangers de Texas. Pagés también aportó a la defensa en el séptimo episodio, realizando una atrapada saltando en el jardín central para robarle un extrabases a Cam Smith. A sus 25 años, Pagés es el titular más joven en una alineación de los Dodgers que frecuentemente presenta a seis jugadores de 31 años o mayores. Su producción en la parte gruesa del lineup ofrece un contraste juvenil para un roster cargado de veteranos que ha lidiado con varios trechos de altibajos ofensivos esta temporada. El apoyo de más de 10 carreras brindó la amortiguación necesaria para un grupo de relevistas que navega entre varias ausencias. Con piezas clave del bullpen actualmente en la lista de lesionados, la escuadra de Los Ángeles dependió de seis relevistas diferentes para terminar el juego. Jack Dreyer, el venezolano Edgardo Henríquez, Kyle Hurt, Blake Treinen, Tanner Scott y Brock Stewart se combinaron para permitir apenas una carrera en los últimos siete innings. Esta capacidad para manejar cambios inesperados en el pitcheo es una razón primordial por la que los Dodgers permanecen en la cima del Oeste de la Liga Nacional. Mientras el equipo espera más noticias sobre la espalda de Glasnow, la capacidad de la ofensiva para armar una ventaja tempranera redujo la presión sobre un bullpen que ha sido muy exigido durante los primeros dos meses de la campaña. El manager Dave Roberts señaló antes del partido que el éxito del equipo frecuentemente comienza con el ritmo que marca el abridor, pero el miércoles se demostró que la alineación es capaz de mantener ese impulso. En una temporada donde el cuerpo de lanzadores ha enfrentado varios ajustes por lesiones, el aporte de los bates jóvenes como Pagés sigue siendo un aspecto central de la consistencia del equipo.