#UCL #ChampionsLeague #DynamoBarça Ronald Koeman, entrenador del Barcelona, ha conseguido lo que buena parte de sus predecesores no consiguieron: dar descanso a Leo Messi, por lo que los azulgrana viajarán a Kiev para medirse al Dinamo sin el astro argentino ni tampoco con el centrocampista holandés Frenkie de Jong. Y es que después de una mala racha de juego y de resultados, el técnico del Barcelona ha decidido que ha llegado el momento de que algunos de los jugadores que llevan acumulados más minutos paren y dé entrada a piernas frescas ante las seis bajas por lesión que tiene. Messi se quedará en Barcelona y también De Jong. Sorprende que el argentino no viaje, pero hay suficientes jugadores en la nómina de delanteros que pueden actuar en su posición, más complicado supone entender la ausencia de De Jong. Y es que el holandés, que juega habitualmente de centrocampista, es de los pocos que pueden actuar también en la posición de central, demarcación en la que el Barça tiene solo un jugador disponible (Clement Lenglet) y tres bajas (Piqué, Araújo y Umtiti). Por eso, Koeman dará paso a un central del filial, Óscar Mingueza, para jugar como acompañante del francés. Además de estas tres bajas, el Barça tampoco podrá contar con Sergi Roberto ni con Sergio Busquets, ni Ansu Fati. Después de tres victorias consecutivas (Ferencvaros, Juventus y Dinamo de Kiev en casa), el partido de mañana puede suponer un gran paso hacia la clasificación y como primero de grupo, frente a un rival que ha sumado un punto en los tres partidos jugados y está muy exigido. Los de Koeman, que están en una dinámica negativa en LaLiga, alinearán un equipo con muchas novedades. Se espera que Sergiño Dest sea quien supla a Sergi Roberto en el lateral diestro y que Mingueza sea el acompañante de Lenglet en el eje. En el doble pivote, existen diferentes opciones. Prácticamente en todas ellas, sin Busquets ni De Jong, Miralem Pjanic parte como titular fijo. Para la otra posición, Koeman podría decantarse por Aleñá o Riqui Puig o tal vez reservarlos para alguna de las posiciones más adelantadas. En la delantera, en Kiev puede ser un buen día para que Griezmann y Coutinho se reivindiquen. En las otras dos posiciones, Trincao y Pedri podrían tener opciones, incluso Riqui Puig. Los ucranianos tampoco tendrán a sus mejores jugadores disponibles, ya que reciben al Barça mermados por el coronavirus, aunque con menos bajas en el once titular que en el partido disputado hace tres semanas en el Camp Nou. Con respecto al encuentro en tierras catalanas, los ucranianos han recuperado a defensores titulares como el central Mykolenko y el lateral Karaváev, además de centrocampistas como Garmash y Shaparenko. Precisamente, Garmash y Shaparenko fueron los goleadores en la victoria del Dinamo el sábado en casa del modesto Inhulets Petrove (0-2). Esta victoria le permitió reforzar el liderato en el campeonato, más aún cuando el segundo clasificado, el Shakhtar Donetsk, empató en casa ante el Oleksandria (1-1). Eso sí, el Dinamo no pudo contar con diez jugadores por coronavirus, entre los que figuran dos puntales del equipo como Serguéi Sidorchuk y Víctor Tsigankov, que marcó hace tres semanas ante el conjunto blaugrana (2-1). Tampoco pudieron saltar al campo el sábado y, previsiblemente, tampoco lo harán el martes ante el equipo catalán por coronavirus, varios habituales en la rotación como Popov, Gerson Rodrígues, Shabánov y Andriyevski, que disputaron todos el partido jugado en Barcelona. Esto deja al equipo dirigido por el rumano Mircea Lucesu casi sin jugadores de reserva en el banquillo. El conjunto ucraniano tampoco puede contar por covid-19 con el tercer portero, Ruslán Nescheret, que causó un gran impresión en el partido de ida, aunque el titular, Buschan, ya está recuperado y fue el sábado de la partida. El coronavirus, que se ha cobrado ya más de 10.000 vidas en Ucrania, se ha convertido en un auténtico problema para el Dinamo, ya que, según la prensa, el técnico, Mircea Lucescu también se está planteando dejar el equipo en invierno si la pandemia no cede. - Alineaciones probables: Dinamo Kiev: Buschan; Karaváev, Mykolenko, Zabarnyi, Kedziora; Garmash, Shépelev; De Pena, Buyalskyi, Shaparenko; y Supriaga. FC Barcelona: Ter Stegen; Dest, Lenglet, Mingueza, Alba; Pjanic, Aleñá; Coutinho, Pedri, Trincao; y Griezmann. Árbitro: Matej Jug (SLO) Estadio: NSK Olimpiyskiy - Kiev Hora: 21:00
#LaLiga #AtletiBarça 11 Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Savic, Giménez, Hermoso; M. Llorente, Koke, Saúl, Carrasco; Correa y Joao Félix 11 Barcelona: Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Pjanic, De Jong, Dembélé, Messi, Pedri, Griezmann Árbitro: Munuera Montero (C. Andaluz) Estadio: Wanda Metropolitano Hora: 21.00 Aun sin el impacto de Luis Suárez, baja por covid-19, y Sergio Busquets, lesionado, el Atlético de Madrid-Barcelona propone un examen parcial por la Liga en el Wanda Metropolitano, que expone la evolución del equipo rojiblanco, comprueba el proyecto de Ronald Koeman y enfrenta a Diego Simeone con un triunfo aún inalcanzable para él en esta competición. Hay más presión para el Barcelona, seis puntos y cinco puestos por debajo del Atlético, ya con siete partidos jugados por los dos. También tiene más dudas el conjunto azulgrana -ganador de sólo uno de sus cinco duelos más recientes del campeonato- que el rojiblanco, el único aún invicto en esta Liga, subido en una sensacional racha de 23 jornadas sin perder en el torneo -la mejor de la actualidad en cada una de las Ligas de Europa- y con cuatro triunfos seguidos. Tan cierto como que el Atlético de Simeone jamás le ha ganado en la Liga. Sí en la Liga de Campeones, en dos ocasiones, o en la Supercopa, otra, y también una vez en una Liga entera, en 2013-14, pero nunca a 90 minutos en la competición que marca el día a día, ya con 17 enfrentamientos entre sí: once derrotas y seis empates. El Barcelona también fue el último ganador visitante en el Wanda Metropolitano, el 1 de diciembre de 2019, por 0-1. Y uno de los únicos tres en sus 61 choques de Liga en su espectacular estadio. Desde entonces, el Atlético no pierde en casa -18 duelos invicto-. El goleador decisivo ese día fue el de casi siempre: Lionel Messi. Sus números contra el Atlético son imponentes: 32 goles. El antepenúltimo fue aquel 0-1, en el que conectó en la pared que definió el duelo con Luis Suárez, su compañero entonces y su amigo siempre. Hoy en el Atlético, el momento de la 'revancha' del '9' por su salida del Barcelona, del que es el tercer máximo goleador de la historia, queda aplazada por la covid-19, que pospone su esperado reencuentro. Ha marcado cinco goles en seis jornadas de rojiblanco. Desde el protagonismo siempre de Messi, con la polémica de fondo por las críticas del entorno de Antoine Griezmann hacia la figura del argentino y sus declaraciones el miércoles ("Estoy cansado de ser siempre el problema de todo en el club", dijo Messi a su llegada a Barcelona), y desde la baja en el Atlético de Suárez y la eclosión de Joao Félix, con siete goles en diez choques en este curso y con una transcendencia absoluta en el vistoso cambio ofensivo del Atlético en este ejercicio, parte un encuentro cuyo momento difumina más que nunca en toda la era Simeone quién es el favorito a los tres puntos. Siempre lo fue el Barça. Ahora, no lo parece tan claramente. En números de líder, porque está tres puntos por detrás de la cima de la Real Sociedad con dos partidos menos, y con nada más dos goles en contra en siete jornadas, menos que nadie, el Atlético también está ante la confirmación o no de la apuesta de Simeone por planes más ofensivos, con más posesión, más volumen de juego, más dinamismo y más ambición, más allá de la presencia de Luis Suárez. Evidentes hasta ahora en el curso, este choque es una buena medida. También lo es para el Barcelona y Ronald Koeman, ante un partido vital para las opciones de los azulgranas de escalar a lo alto de la tabla después de un inicio de torneo irregular y obligado a ganar si quiere reducir la distancia frente a un rival directo por el título. Llega, como el Atlético, con sus efectivos diezmados por los efectos del virus FIFA después de los partidos de selecciones. Además de las ausencias esperadas por lesión de los defensas Samuel Umtiti y Ronald Araujo y el delantero Ansu Fati, el Barça pierde para el encuentro del Wanda al centrocampista Sergio Busquets, con un esguince en la rodilla izquierda que se hizo la semana pasada en el partido entre España y Suiza de la Liga de Naciones. Miralem Pjanic podría reemplazar a Busquets en el doble pivote como pareja de Frenkie de Jong. Aunque la principal novedad en el once azulgrana podría ser el regreso del centrocampista brasileño Philippe Coutinho, que ha recibido el alta médica después de casi un mes lesionado en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Coutinho podría jugar en la punta izquierda aprovechando la ausencia de Fati, con Ousmane Dembélé por banda derecha, Antoine Griezmann en la media punta y Lionel Messi en la posición de falso '9'completando el ataque del equipo de Ronald Koeman.
#LaLiga #ValenciaRealMadrid Mestalla acoge un duelo histórico que ha perdido fuste, dada la inestable situación que protagoniza un Valencia que ha vendido a sus referentes ante un Real Madrid que acude a un estadio donde estaba acostumbrado a sufrir, con su equipo titular castigado por el coronavirus con las bajas de última hora de Casemiro y Eden Hazard. La nueva realidad ha mermado uno de los duelos más esperados de cada Liga. La visita del Real Madrid a Mestalla rebaja sus decibelios sin público en las gradas, en un duelo siempre caliente y el nivel dentro del terreno de juego por el momento que vive el Valencia y la situación de una pandemia que ataca al equipo de Zinedine Zidane. En una misma semana se suman a Militao los positivos del brasileño Casemiro y el belga Hazard. Buscará soluciones Zidane en una plantilla que ha sabido levantarse del primer momento de duda del curso. Llegó con dos derrotas inesperadas cuando bajaron la intensidad con la que deben jugar cada partido. El Cádiz en Liga y el Shakhtar en Liga de Campeones dieron dos avisos al equipo blanco de lo que puede ser su temporada si no encara cada partido con máxima concentración. Es la máxima de un técnico para Mestalla tras ver como sus jugadores reaccionaron en partidos de altos vueltos. El triunfo del clásico dio paso a la victoria más plácida de la temporada ante el Huesca, y a la situación límite en la Liga de Campeones respondieron con un triunfo vital frente al Inter de Milán. Antes del parón por partidos de selecciones aparece Mestalla como examen a un equipo en el que Zidane tendrá que retocar su equipo tipo. Cuenta con las bajas de Dani Carvajal, Álvaro Odriozola, Nacho Fernández y Militao en defensa, la de Casemiro en el eje y Hazard en ataque. En el momento en el que el jugador belga daba un paso al frente aportando lo que le faltaba al Real Madrid en ataque, se ve obligado de nuevo a parar. Mantendrá Zidane a Lucas Vázquez como solución de emergencia en el lateral derecho y se perfila titular Marcelo en el costado izquierdo. En los momentos de ausencia de Casemiro es Toni Kroos el que ocupa su lugar. Volverá Luka Modric al equipo titular tras ser suplente en los partidos grandes pese a su buen nivel cada vez que juega. A Zidane no le entran todos y fue el primer damnificado. Y en ataque Vinicius aparecerá por Hazard en una oportunidad de volver a brillar de inicio. Desde el 8 de marzo no pierde el Real Madrid en Liga de visitante. Pero el panorama actual del Valencia será diferente. Recibe al conjunto madridista en un duelo histórico en el que dada su inestable situación por la pérdida de potencial que ha sufrido por las ventas, traslada al rival el claros favoritismo en una de las visitas en las que siempre asumían los madridistas que podían tener un tropiezo. El club de Mestalla, aunque varios escalones por debajo en cuando a presupuesto, siempre ha querido tratar de ' + Char(39) + 'tú a tú' + Char(39) + ' al Madrid y muchas veces lo ha logrado pero en este caso un triunfo del conjunto de Javi Gracia sí sería considerado como una sorpresa. Con ese factor quiere jugar también el Valencia, que espera a un rival más confiado y cuenta con otro empuje, el que le dio el trabajado punto que sacó la semana pasada ante el Getafe con un postrero gol en el minuto 100 del encuentro que le recompensó su innegable esfuerzo. Fue el primer choque que, tras la traspaso de Geoffrey Kondogbia como corolario de un verano en el que ha desmantelado su plantilla, afrontó ya habiendo asumido que su primer objetivo es la salvación. Esa certeza y esa obligada dosis de humildad dio una fortaleza el juego de un equipo en el que el técnico cada vez parece tener las cosas más claras aunque aún no podrá ponerlas todas en práctica. El cambio en la portería que parecía previsto quedará aplazado por la lesión de Jasper Cillessen, y la consolidación de Thierry Correia en el lateral derecho deberá esperar por ser baja por sanción. La gran duda es si Gracia recolocará a Daniel Wass ahí y meterá a Uros Racic en el centro del campo o apostará por Jasón Remeseiro y dejará al danés como pareja de Carlos Soler. Tras su golazo y con su físico y desparpajo, Musah Yunus parece tan fijo en la derecha como Máxi Gómez en punta y los dos puestos, extremo zurdo y enganche, se los repartirán entre tres zurdos: Denis Cheryshev, Gonçalo Guedes y Kang In. . Ficha técnica: Alineaciones probables: Valencia: Jaume; Wass, Guillamón, Paulista, Gayà; Musah, Racic, Soler, Cheryshev; Guedes y Maxi. Real Madrid: Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Fede Valverde, Modric; Marco Asensio, Vinicius y Benzema. Árbitro: Jesús Gil Manzano (comité extremeño). Hora: 21.00
#LaLiga #AtletiCádiz El Atlético de Madrid, en plena evolución de su juego hacia un estilo más ofensivo liderado por el portugués Joao Félix y modificado por el uruguayo Luis Suárez, se pone en alerta amarilla ante el mejor visitante de LaLiga, el Cádiz, que lleva cuatro victorias en sus cuatro desplazamientos. El conjunto rojiblanco, el único invicto del torneo, acumula 13 goles a favor en seis encuentros, más de dos goles por partido, una marca que solo mejora la Real Sociedad (18 tantos, pero con dos partidos más) e iguala el Real Madrid (13, con un encuentro más). Números muy marcados por el 6-1 al Granada del primer duelo, pero que se refrendan en su fútbol, más ofensivo y protagonista. Un cambio motivado por la llegada del uruguayo Luis Suárez, cuyo perfil más asociativo obliga al Atlético a "abastecerlo" de balones y compañeros con los que combinar. "Luis necesita tener gente más cerca de él, vivir donde sabe que va a hacer daño", explicó el entrenador argentino Diego Pablo Simeone el lunes antes del partido de Liga de Campeones ante el Lokomotiv de Moscú ruso. Sea una evolución o un cambio de estilo, se explica porque es "lo que el equipo pide", aseguró Simeone este viernes. Y jugadores como el portugués Joao Félix disfrutan de este nuevo traje atlético acumulando grandes actuaciones. De ellas surgieron cuatro goles en dos partidos ante el Salzburgo austríaco y Osasuna, aunque su gran segunda parte de Moscú no sirvió para romper el 1-1. La falta de contundencia ofensiva que llevó a ese traspié europeo no parece afectar al Atlético en Liga, ya que salvo en Huesca y ante el Villarreal, ha ganado con holgura a Celta (0-2), Betis (2-0) y Osasuna (1-3), amén del ya reseñado 6-1 al Granada. Ahora bien, el Cádiz de Álvaro Cervera es otra cuestión. El conjunto gaditano, la gran sorpresa de este inicio de competición, ha ganado siempre que ha salido del Ramón de Carranza, y no lo ha hecho en plazas cualquiera, sino ante el vigente campeón, el Real Madrid (0-1), en escenarios como San Mamés (0-1), además de ante rivales directos como Huesca (0-2) y Eibar (0-2). Un equipo ante el que Simeone nunca se ha enfrentado como técnico en partido oficial, pero del que dejó clara su admiración -"me gusta su forma y su trabajo colectivo", dijo el viernes- y ante el que empleará a todos sus imprescindibles, teniendo en cuenta que tiene cuatro bajas seguras -Diego Costa, Víctor Machín 'Vitolo', el belga Yannick Carrasco y el croata Sime Vrsaljko-, y una quinta probable, la del francés Thomas Lemar, que no se entrenó este viernes. De esta manera, Simeone solo hará cambios respecto al duelo europeo del martes en el lateral izquierdo, donde Mario Hermoso entrará por el brasileño Renan Lodi, probablemente para dar más firmeza en una línea que completarán el inglés Kieran Trippier, el montenegrino Stefan Savic y el uruguayo José María Giménez. El capitán Jorge Resurrección 'Koke' volverá a ser titular junto al mexicano Héctor Herrera en el eje del centro del campo, con Saúl Ñíguez por la izquierda y el argentino Ángel Correa en la derecha, por lo que el flamante nuevo seleccionado con España Marcos Llorente esperará en el banquillo. Y en la delantera, Luis Suárez y Joao Félix tratarán de apuntalar la evolución rojiblanca con goles. El Cádiz visitará Madrid con la ilusión de asaltar el Wanda Metropolitano y sumar una nueva victoria de peso, sabedor de que es el mejor equipo a domicilio del torneo y que ha superado su propio récord de encuentros ganados a domicilio de manera consecutiva en la máxima categoría, una marca de tres victorias que databa de 1987. Ante el Atlético, los gaditanos pierden a una pieza básica en el medio campo, José María Martín-Bejarano 'José Mari' , que se retiró el miércoles del entrenamiento con molestias y será baja varias semanas por un esguince de grado 2 en el ligamento lateral interno de una rodilla y distensión en el ligamento cruzado anterior. Podría suplir su ausencia el argentino Augusto Fernández, que se enfrentaría a uno de sus anteriores equipos en España, aunque el técnico Álvaro Cervera anticipó en rueda de prensa que el francés Yann Bodiger es otra de las opciones, además de colocar junto a Jonsson a Álex Fernández, que dejaría su plaza de interior a otro compañero. Otra posibilidad sería darle la titularidad al vasco Jon Ander Garrido, uno de los pocos futbolistas que permanece en la plantilla del Cádiz que hace cinco años jugaba en Segunda B. El defensa argentino Marcos Mauro vuelve a la convocatoria después de dos jornadas lesionado, mientras que causan baja para este partido los lesionados Isaac Carcelén, Nano Mesa y Luis Miguel Quezada, además del mencionado José Mari. Alineaciones probables: Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Savic, Giménez, Hermoso; Correa, Herrera, Koke, Saúl; Joao Félix y Luis Suárez. Cádiz: Ledesma; Akapo, Cala, Fali, Espino; Jonsson, Augusto o Bodiger, Álex Fernández, Salvi; Lozano y Negredo. Árbitro: Estadio: Wanda Metropolitano.
DIRECTO https://bit.ly/3iLuL8p Desde que Roland Garros atravesó las dificultades de un año de pandemia para fijar sus fechas en el otoño parisiense, con el consiguiente abanico de novedades, el mundo sabía que una cosa era inmutable: la final entre el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal era el duelo más esperado. Los dos mejores tenistas del momento cruzarán sus raquetas este domingo en un nuevo episodio del desafío más repetido de la historia, deseoso uno de hacer valer su jerarquía de líder del ránking y el otro de conservar su hegemonía sobre la tierra batida. Un Djokovic-Nadal, el número 56, el octavo en Roland Garros, el noveno en una final de un grande, el 24 sobre arcilla, nada mejor puede proponer el tenis actual que, si acaso, aprovechando los resquicios de la COVID-19, le ha añadido al duelo algunos alicientes para que sea más incierto su resultado. Porque este nuevo Djokovic-Nadal no tiene el aire de "déjà vu" que se podía suponer, tendrá lugar en un contexto totalmente diferente a todos los anteriores, sin parangón con ningún otro que se haya disputado en el pasado. Si en circunstancias normales el favoritismo del español, que busca su decimotercer título en Roland Garros y que solo ha perdido dos partidos en ese escenario, sería casi incuestionable, las condiciones meteorológicas de octubre equilibran la contienda. Picante para el español, que busca su triunfo 100 en la tierra batida parisiense y el vigésimo Grand Slam de su palmarés, que le iguale con el suizo Roger Federer. SUPERAR RETOS Nadal tiene ante sí un nuevo reto, uno más en la carrera de un tenista que ha ido superando a base de tesón todos los obstáculos que se le atribuían y que él ha ido convirtiendo en metas para seguir progresando. Se le suponía un jugador solo de tierra y ganó todos los Grand Slam y ahora tendrá que hacerlo en condiciones adversas, con temperaturas bajas, elevada humedad en el ambiente y una bola que rebota menos, lo que atenúa la agresividad de los efectos de los trallazos que salen de su brazo izquierdo. En definitiva, Nadal tiene que volver a ganar con las alas cortadas, como si el destino hubiera querido poner un lastre al español para atenuar su superioridad en Roland Garros. Pero esa es, justo, su concepción del tenis, aprender, mejorar adaptarse al medio. A falta de poder dominar los elementos, Nadal se ha convertido en el mejor especialista del mundo en navegar por sus recovecos y utilizarlos, siempre que sea posible, a su favor. Con esa receta, que no ha parado de repetir desde que aterrizó en la otoñal capital francesa, el número 2 del mundo que, venía solo con tres partidos en sus alforjas tras seis meses de parón por el confinamiento, se ha plantado en la final sin perder un set, cada partido un poco mejor que el anterior, tal y como figuraba en su hoja de ruta inicial. Y ahora, en ese escalón en el que nunca ha perdido antes un partido, tiene de nuevo que domesticar el entorno contra un rival encantado de que el clima le conceda ventaja, que la bola se eleve menos para que su brazo derecho pueda atajarla antes y convertirla en misiles contra la línea de flotación enemiga. OTOÑO Ahí reside la esperanza del serbio, que llegó a París con la cicatriz todavía abierta de su descalificación en el Abierto de Estados Unidos, donde le esperaba su 18 Grand Slam que quedó aplazado por un pelotazo extemporáneo a una juez delínea, la única derrota que figura en su casillero en sus 38 duelos de 2020. Djokovic, asentado en el trono del tenis, seguro de salir número 1 pase lo que pase mañana en la Philippe Chatrier, pelea contra el pasado, contra un rival que le ha ganado 17 de los 24 duelos en tierra batida, 5 de las 8 finales de Grand Slam, seis de los 7 duelos en Roland Garros. Eso no valdrá nada cuando salte para disputar su quinta final en París, la tercera contra su "mejor enemigo", en busca de levantar una segunda Copa de Mosqueteros, un aliciente suplementario para su ambición, porque en el banco de Roland Garros es donde menos crédito tiene su juego. El serbio no conoce fronteras, gana en todas las superficies y antes de Roland Garros se hizo en la tierra batida de Roma con su Masters 1.000 número 36 para superar en uno a Nadal. Su camino a la final ha sido más tortuoso, con un set cedido en cuartos contra el español Pablo Carreño y dos más en semifinales frente al griego Stefanos Tsitsipas, que amagó con la remontada pero no la culminó. Pero hasta entonces su trayecto había sido tan plácido que pese a esos dos contratiempos solo llega con 45 minutos más de tenis que su oponente. Djokovic cuenta con que el clima le otorgue una oportunidad y poder la gesta de aquel 3 de junio de 2015, cuando aguó el cumpleaños de Nadal propinándole su segunda derrota en el torneo. Antes lo había logrado el sueco Robin Soderling en 2009. Después, nadie más lo ha conseguido
El Atlético de Madrid, que sembró dudas en Huesca (0-0) tras su gran arranque ante el Granada (6-1), vuelve a su refugio del Wanda Metropolitano, donde acumula 14 partidos sin perder en diez meses, ante la amenaza del Villarreal de Unai Emery, que llega con la espina de nunca haber ganado al entrenador argentino Diego Pablo Simeone. En su casa, el Atlético vive mejor. No solo es que lleve más de 300 días sin ser derrotado en su coliseo -desde el 1 de diciembre de 2019, cuando le ganó el Barcelona con gol del argentino Lionel Messi-, es que sus prestaciones son diferentes (14 victorias y solo dos empates) su confianza es otra y también su contundencia, la virtud que busca siempre Simeone y que le es esquiva a domicilio. Esa pólvora que se vio ante un equipo en racha como el Granada como local (6-1) y se diluyó como visitante en El Alcoraz de Huesca (0-0) es la que buscará el Atlético este sábado (16.00 horas, 14.00 GMT), con la principal incógnita de si será el uruguayo Luis Suárez o el hispanobrasileño Diego Costa su principal referencia ofensiva. ¿Suárez o Costa? El charrúa impresionó en su puesta de largo ante el Granada con dos goles y una asistencia en 20 minutos, pero el rival estaba ya entregado. Ante el Huesca solo tuvo una opción, un mano a mano con Andrés Fernández que le ganó la partida. Costa abrió el marcador de cabeza en la primera jornada, cuando fue titular, y apenas pudo aportar en sus 20 minutos ante los oscenses. Sea quien sea, estará acompañado por el portugués Joao Félix, cuyo arranque en su segunda temporada está siendo prometedor, convirtiéndose en el gran generador de peligro del conjunto rojiblanco, con un gol, asistencia y penalti provocado ante el Granada y varios intentos ante el Huesca, uno magistralmente repelido por Andrés Fernández. Jugó un partido completo por primera vez desde el 26 de enero. Solo le falta ser determinante. Salvando esa incógnita, parece claro que otros jugadores retomarán su puesto tras las rotaciones ante el conjunto oscense, como el capitán Koke Resurrección, en el centro o en una de las bandas, y el central montenegrino Stefan Savic por Mario Hermoso. El argentino Ángel Correa y el extremo belga Yannick Carrasco podrían regresar, uno o ambos, en función de donde se ubique Koke. Son fijos el guardameta esloveno Jan Oblak; el inglés Kieran Trippier y los brasileños Felipe Monteiro y Renan Lodi en defensa; Saúl Ñíguez en el medio y Joao Félix en el ataque. Con Koke en el medio, Correa, Carrasco y Llorente se jugarían las dos bandas; si el vallecano va a una banda, Thomas sería el segundo pivote. El Wanda Metropolitano es la fortaleza de los rojiblancos, pero están sobre aviso del historial del Villarreal, un conjunto tradicionalmente incómodo para Simeone, que en las últimas seis visitas ha conseguido dos victorias (2014 y 2017, ambas en el extinto Vicente Calderón), dos empates y las ultimas dos derrotas. El conjunto de Unai Emery, que afronta la temporada con grandes expectativas, debe probarlas en partidos de este nivel y entidad, ya que sus siete puntos proceden de dos victorias y un empate en casa frente a equipos de la zona media baja, pero fue goleado por el Barcelona (4-0) en su única salida fuera de casa. Además, Emery tiene una espina contra Simeone, al que nunca ha ganado como técnico. Ni con el Valencia ni con el Sevilla ha conseguido el entrenador vasco batir al argentino, que le ha ganado siete veces en doce duelos entre Liga y Copa, con cinco igualadas. Para este encuentro, el de Hondarribia mantiene las bajas de los lesionados Alberto Moreno, Francis Coquelin, Alfonso Pedraza o Rubén Peña y hasta última hora mantendrá la duda del lateral Pervis Estupiñán, quien a pesar del esguince de tobillo del miércoles ante el Alavés, cuenta con opciones de jugar. Respecto al posible once, la duda que puede tener Unai Emery es la de dar entrada a un jugador rápido o desequilibrante como Chukwueze o Take Kubo, o mantener el equipo que ganó en casa frente al Alavés, con Iborra, Trigueros y Parejo en la medular, lo que parece más probable. Con ello, el once sería el formado por Sergio Asenjo en la portería, con una defensa con Mario Gaspar, Raúl Albiol, Pau Torres y Estupiñán o Jaume Costa. En el centro del campo estarán Vicente Iborra, Manu Trigueros y Dani Parejo, para jugar con Moi Gómez y Gerard Moreno en las bandas y dejar solo arriba a Paco Alcácer. - Alineaciones probables: Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Savic, Felipe, Lodi; Correa, Koke, Saúl, Carrasco; Joao Félix y Luis Suárez o Diego Costa. Villarreal: Asenjo; Mario Gaspar, Albiol, Pau Torres, Estupiñán o Costa; Iborra,
#UCL #ChampionsLeague #UCLfinal La máquina ofensiva del Bayern Múnich buscará su quinto título de la máxima competición de clubes europea ante un PSG que conduce el genio de Neymar y de Kylian Mbappé pero que ha mostrado que es mucho más que una acumulación de individualistas brillantes. "No sólo están hablando, están cumpliendo", aseguró estos días el técnico del PSG Thomas Tuchel, en clara referencia a sus máximas estrellas, Neymar y Mbappé, que durante toda la Fase Final disputada en Lisboa se han mostrado muy eficientes en ataque, junto con el veterano argentino Ángel Di María. El espíritu altamente ofensivo del Bayern, su defensa siempre adelantada y la vocación de ataque de sus laterales pueden ser un alto riesgo ante la velocidad de Neymar y Mpappé. Sin embargo, es poco probable que el entrenador Hansi Flick se decida a hacer cambios de fondo para la final. En lo táctico Flick ha apostado siempre por el mismo esquema. En lo personal podría recurrir a Benjamin Pavard, que volvió a la cancha en la semifinal contra el Olimpique Lyon en la segunda parte, lo que le permitirá desplazar a Joshua Kimmich al centro del campo para buscar más estabilidad en esa zona. El equipo ideal de Flick era con Pavard como lateral y con Kimmich en el centro del campo hasta que, antes del torneo de Lisboa, el francés sufrió una lesión de tobillo. No obstante, Pavard viene de una lesión y el equipo por el que viene apostando Flick ha resuelto con solvencia sus duelos en cuartos y en la semifinal. Aunque la victoria ante el Lyon (0-3) dejó preocupaciones en la parte defensiva Flick suele no cambiar un equipo ganador a no ser que se vea obligado a hacerlo por bajas. Cierta duda había en torno al central Jerome Boateng, que tuvo que ser sustituido en el descanso ante el Lyon por Niklas Süle debido a problemas musculares. En la delantera la única variante posible sería el ingreso de Kingsley Coman por Ivan Perisic, aunque el rendimiento del croata contra el Barcelona y el Lyon hace que eso no sea demasiado probable. Tras la épica victoria en el descuento frente al Atalanta, el PSG ha exhibido el espíritu de liderazgo del brasileño Neymar, basado en pases, regates y su hambre por brillar en el campo, a pesar de que aún no ha estrenado su cuenta goleadora en el torneo lisboeta. Sin Mbappé y Di María en el terreno de juego, Tuchel optó por el 4-3-1-2 y ya con las estrellas francesa y argentina en el once inicial el técnico galo regresó al 4-3-3, que presumiblemente repetirá este domingo para desbordar a la defensa bávara. Se han enfrentado ocho veces, todas en Liga de Campeones entre 1994 y 2017. En cinco ocasiones ganó el París Saint Germain y en las otras tres citas se impuso el Bayern. Se trata de la final más previsible y la más esperada, con el equipo más goleador de esta Champions frente a una escuadra del PSG que, pese a sus estrellas ofensivas, es el conjunto menos batido, ya que sólo ha encajado 5 goles en los 10 encuentros de esta Liga de Campeones. Otro de los focos será el zurdo Ángel Di María, que ya brilló en semifinales y fue el mejor del partido. Regresa a su casa, el Estadio Da Luz, al que llegó procedente de Rosario en 2007 y que le sirvió, bajo los colores del Benfica, para catapultarse hacia el Real Madrid. Regresó a Lisboa en 2014 para ganar "La Décima" con el Real Madrid. Mañana "el fideo" volverá a correr por su banda preferida, aunque sin público. Un partido que también observa la rivalidad de dos entrenadores alemanes. Tuchel contra Flick. Ambos disputarán su primera final de una competición europea, aunque Flick ya sabe lo que es perder una final de estas características. Como jugador del Bayern perdió la final de la Copa de Europa contra el Oporto en 1987. En el Bayern, con Manuel Neuer, Boateng, David Alaba y Thomas Müller, están en la posible formación titular cuatro titulares del equipo que ganó la Liga de Campeones en 2013. A esos nombres habría que agregar el de Javi Martínez que empezará el partido en el banquillo. Neuer ha sostenido que el equipo actual es mejor que el de 2013 debido ante todo a la amplitud de la plantilla que le permite a Flick muchas veces revertir situaciones con cambios acertados en los momentos precisos. Alineaciones probables: PSG : Rico; Kehrer, Thiago Silva, Kimpembe, Bernat; Verratti, Marquinhos, Herrera; Di María, Neymar, Mbappé. Bayern: Neuer; Kimmich, Boateng o Süle, Alaba, Davies; Goretzka, Thiago; Gnabry, Müller, Perisic; Lewandowski. Estadio: Da Luz de Lisboa. Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Hora: 21:00
#UCL #ChampionsLeague #BarçaBayern Horario y dónde ver El partido de cuartos de final entre el FC Barcelona y el Bayern de Múnich, disputado en el Estadio Da Luz de Lisboa a las 21:00h, será retransmitido en TV a través de Movistar Liga de Campeones. Carrusel Deportivo, con Dani Garrido, comenzará a las 20:00h. FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Busquets, De Jong, Rakitic, Vidal, Messi y Suárez. Bayern Múnich: Neuer; Kimmich, Boateng, Alaba, Davies; Thiago, Goretzka; Gnabry, Lewandowski y Müller. La previa El FC Barcelona buscará este viernes en el Estadio Da Luz de Lisboa (21.00 horas) el pase a las semifinales de la Liga de Campeones, un billete que se presenta caro para los de Quique Setién ya que se miden seguramente al señalado por todos como el gran favorito, el Bayern Múnich alemán. Los dos únicos campeones de Europa que han alcanzado esta 'Final a Ocho' se dan cita en el duelo más atractivo de esta antepenúltima ronda. Sólo uno quedará en liza en busca de su sexta Copa de Europa, un trofeo del que han estado ambos alejados en los últimos años, el campeón de la Bundesliga en buena parte por culpa de los equipos españoles, sus verdugos en cinco de las últimas seis ediciones desde que levantase por última vez la 'Orejona' en 2013. Menos tiempo hace que el conjunto catalán alza este trofeo, en 2015, precisamente una temporada en la que apeó al equipo bávaro en las semifinales, con aquel recordado regate de Leo Messi a Jerome Boateng en la ida del Camp Nou, saldada por 3-0. Sin embargo, desde aquella fecha, los blaugranas han estado 'malditos' en la competición, con 'noches negras' en Roma y Liverpool, esta última en la única ocasión desde la conquista en el Olympiastadion de Berlín que pudo alcanzar las semifinales. Además, al contrario que en años anteriores, el parón por el coronavirus ha provocado que el Barça llegue a Lisboa con muchas más presión de la que ya le parece generar la Champions. Tras un año sin títulos, en la capital portuguesa intentará no firmar un año en blanco que no pasa desde la campaña 2007-2008, aunque también tiene el plus de proclamarse por sexta vez campeón de Europa que haría olvidar todos los disgustos.